Declaraciones de Miguel Ángel Martínez, eurodiputado socialista que ha interrogado
al Consejo en sus últimos dos mandatos en relación con la causa de los cubanos
presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo
Por Arleen Rodríguez y Rosa Miriam Elizalde
BRUSELAS.- Miguel Ángel Martínez, eurodiputado por el
Partido Socialdemócrata de España (PSOE), ha interpuesto ante la presidencia
del Consejo Europeo varias preguntas sobre la violación de los derechos
humanos de los Cinco y sus familiares, que apuntan claramente a exigir de la
Unión Europea una intervención en el tema ante las autoridades
norteamericanas.
"¿Va
a realizar el Consejo alguna gestión para reclamar de las autoridades
norteamericanas un comportamiento acorde con el Derecho internacional en lo
que respecta a la relación de los presos y sus familiares? ¿La aproximación de
la UE al tema cubano debe ser selectiva? ¿Es consciente el Presidente en
ejercicio del Consejo de que de la credibilidad y la autoridad de la UE
depende la coherencia de esa institución?", ha preguntado, sin que hasta ahora
haya habido una respuesta satisfactoria de la máxima instancia del gobierno
europeo.
En su
breve despacho de trabajo, disputándole el espacio a montones de libros y
papeles, conversamos con Martínez
de este tema que, como tantos otros a los largo de su
carrera política en el espacio europeo, lo acerca particularmente al
sentimiento de los cubanos.
-¿Por qué incluyó usted preguntas sobre las
violaciones de los derechos humanos de los Cinco y sus familiares ante la
Presidencia del Parlamento Europeo?
-En
la visita de Olga Salanueva y Adriana Pérez al Parlamento Europeo el año
pasado, que fue extraordinariamente conmovedora, descubrimos el crimen que se
está cometiendo contra estas dos
mujeres. Independientemente del juicio ajeno a cualquier norma de derecho
respetable, una vez condenados los Cinco, es evidente que se está violando el
derecho internacional y humanitario al impedírsele a
ellas dos que vean a sus esposos en la cárcel. Ante el sufrimiento y la
dignidad y la fortaleza de estas dos mujeres, lo único que hicimos fue
reaccionar como creemos justo, y vamos a seguir reaccionando todas las veces
que haga falta ante una situación que yo creo que clama
cielo.
-¿Cuánto ha progresado esta demanda ante el Parlamento
Europeo?
-Lo
más importante es que ha colocado ante el Consejo Europeo, el conjunto de los
gobiernos de los 15 estados miembros, frente a la realidad de que la opinión
pública europea por voz de algunos de sus representantes en la Cámara que
estamos comprometidos a llevar hasta las últimas consecuencias este caso. En
cada reunión que haya aquí tendrán que contestar alguna de nuestras preguntas.
Hasta el momento han contestado de manera insatisfactoria, burocrática, y así
se lo hemos dicho.
-¿Qué han dicho
exactamente?
-Que
ese es un tema de relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, que la Unión Europea no tiene por qué
inmiscuirse. Le hemos respondido que no es una contestación válida, ni digna.
En el caso de la respuesta de Italia, dijimos que no aceptábamos de ningún
modo la respuesta del gobierno de Berlusconi, la
persona que nos había contestado, porque no tiene la menor decencia ni
credibilidad en Europa. Aunque ha decir verdad, no responsabilizarse con este
caso -con el cual sí tiene la obligación de actuar-, no nos causó ningún
asombro. Sin embargo, creo que el gobierno irlandés que
preside ahora el Consejo, es digno y está representado por gente razonable, de bien. A ellos les
ha costado mucho más trabajo responder nuestras preguntas de manera
burocrática. Nosotros vamos a seguir insistiendo.
-¿Cuántas preguntas han respondido?
-Hemos interpuesto varias preguntas ante las dos
últimas presidencias. El Primer Ministro irlandés se sintió incómodo
respondiendo una pregunta que fue redactada burocráticamente por sus
funcionarios. Cuando le dije: esa respuesta no es digna de usted, yo lo
conozco y usted no diría algo así. El trató de arreglarlo un poco, y contestó
que su gobierno está a favor del respeto a los derechos humanos, y también del
de los familiares. Lo más importante en todo esto es que ellos sepan que
nosotros no vamos a cansarnos, y seguiremos exigiendo que se ponga fin a estas
violaciones, ante las autoridades europeas, cualquiera que sea el gobierno que
presida el Consejo,
-¿Por qué cree pertinente dar esta batalla ante el
Consejo Europeo?
-Estamos recibiendo permanentemente información de las
familias y de los grupos que luchan por la liberación de los Cinco. Somos
delegados de nuestros pueblos ante las autoridades europeas, y es una realidad
que desde nuestros países hay un clamor por el respeto de los derechos de
estas prisioneros y de sus familiares. Representamos la preocupación de
nuestros pueblos ante las instancias europeas, y tenemos el deber de ser
consecuentes con ellos. Para eso estamos aquí.
-Es notable el silenciamiento de la causa de los Cinco
en Estados Unidos, ¿es así hoy en el contexto del Parlamento
Europeo?
-Este
caso ha recibido ya bastante publicidad. Las cartas están encima de la mesa.
Se habla mucho más que antes y nosotros mismos también lo hemos hecho. Quien
diga que no sabe nada de ellos, miente. En el Consejo Europeo se sabe sobre
este caso y las irregularidades del proceso.
Nosotros hemos estado batallando sobre las violaciones
de derecho de las familias y de los presos, porque se les ha tratado de una
manera muy perversa: a unos les permiten ver a las familias, y a otros no. Las
autoridades norteamericanas tratan de crear una división entre los mismos
presos, para desmoralizarlos. La unidad entre ellos es muy importante para
resistir una situación sumamente dura.
Lo
sé, porque yo también he estado unos cuantos años presos. Que no se les
permita las visitas, es para intentar debilitar su propia capacidad de
resistencia. Es una actitud que además de ser violatoria de derechos
reconocidos en regulaciones internacionales, es una crueldad inadmisible que
despierta nuestra indignación. Estamos defiendo una causa superjusta, y no
vamos a claudicar en esta lucha.
La UE
tiene una característica: hay una presidencia cada seis meses. Algunas tienen
más sensibilidad que otras frente a estos temas. La próxima presidencia es la
de Holanda, y nosotros esperamos tener mayor atención por parte de este
gobierno y se movilicen más que anteriores
presidencias
-¿La Presidencia de la Unión Europea tiene la
obligación de responder las preguntas?
-Hay
obligación reglamentaria de responder las preguntas. Unas veces son más
satisfactorias que otras. Lo que pasa es que cada vez que la Presidencia responde, hay derecho a replicar con
otra nueva pregunta. Es lo que hemos hecho.
-¿Hay otra
iniciativa?
-Sí.
Ante las inconsistencia de las respuestas recibidas varios eurodiputados
enviamos una carta al Presidente de la UE de turno, Primer Ministro irlandés;
a Romano Prodi, Presidente de la Comisión Europea;
Pat Cox, Presidente del
Parlamento Europeo, y a Javier
Solanas, Secretario General del Consejo de la UE. Esa carta resume las
preocupaciones sobre el tema de los Cinco y las violaciones en este caso, que
incluye el tema de las familias.
-Sabemos que ha sido acusado de politizar este asunto
ante la Unión Europea, y de "burocratizar" las preguntas sobre la situación de
los familiares de los Cinco...
-Este
es un tema que algunos consideran tema de agitación, pero nosotros no lo
estamos enfocando en este sentido y ellos lo saben. El Parlamento Europeo ha
manifestado su preocupación por los derechos humanos de 75 cubanos detenidos
en la Isla. Estamos retando al propio PE para que responda si están
preocupados solo por los derechos humanos de unos cubanos, o por los derechos
humanos de todos los cubanos. Hay Cinco nacionales de ese país, cuyos derechos
no son violados por las autoridades cubanas, sino por Estados Unidos. Queremos
poner ante un reto de coherencia a aquellos que se levantan aquí por unos
cubanos, pero ignoran a otros.
-En lo personal, ¿por qué está batalla a favor de los
cinco cubanos ante el Consejo Europeo?
-Sé
lo que están padeciendo. Estando en la cárcel franquista, nació un hijo mío
que no pude ver entonces. Durante tres años largos jamás conseguí ver a mi
hijo, a mi mujer y a mis padres a una distancia menor de dos metros, y con
barrotes de por medio. Sé lo duro que es, y lo importante que es tener el
aliento y el cariño de la familia en esas circunstancias. Los Cinco tienen
derecho a la visita de sus familiares, a conocer de primera mano cómo sus
familiares han hecho causa común con ellos, y hasta que punto luchan para que
sus esperanzas de liberación tenga consistencia día día. Esa es la esperanza que nosotros mantenemos también
en la distancia y en la solidaridad. No me cabe duda de que más pronto que
tarde sus familias podrán abrazarles de acuerdo con un derecho elemental, y
nosotros también podremos hacerlo acá, o en Cuba. Sabemos que se hará justicia
con su caso, y aparecerán como lo que son: patriotas cubanos que han intentado
defender a su pueblo del peor acto de agresión que conoce el mundo, el
terrorismo. |